Te explico por qué utilizo Linux y no Windows.

Linux es muy potente. Tan potente que es válido para cualquier usuario de la tierra.

Quiero decir con esto que es tan válido para tu primer ordenador como para ingenieros (aunque sin duda, éstos ya lo sabrán)

Desde cuando…

No sabría decir desde cuando utilizo Linux de manera habitual pero sí que, hasta que me decidí, sentía que era una relación de amor odio.

Amor porque es una nueva conquista del conocimiento. Descubrir un nuevo sistema operativo, desentrañar cómo funciona, preguntar por su pasado, hacer conjeturas de su futuro…

Odio porque a principios del año 2005, Linux seguía con su atadura a la palabra “difícil” y no era un sistema apto para cualquiera. Pero esto, a día de hoy, es totalmente falso.

Linux por aquí

Un ordenador que trabaja para mí y no trabajar para un ordenador.

Ubuntu 8.04 Hardy Heron

La primera distribución que probé fue Ubuntu, la versión 8.04 Hardy Heron (Que fue, según los lectores de genbeta, el mejor sistema operativo del año 2008) aunque yo no pude afirmar esto dado que era un recién aterrizado y no conocía las virtudes del software libre.

Ahora, 9 años después, me encuentro muy cómodo con mi equipo portátil y mi sistema Linux. He probado muchas distribuciones: Ubuntu, Fedora, Mint… pero me quedo con una, mi preferida. Elementary.

Es una manera de tener un sistema operativo completamente funcional de la manera más sencilla y con las mínimas complicaciones: Ya no me quebro la cabeza por los drivers, no me altero cuando intento instalar un programa, no tengo doscientos menús y dos mil opciones… Tengo justo lo que necesito: Un ordenador que trabaja para mí y no un ordenador para el cual tengo que trabajar.

Esta pauta bien puede extenderse a otras distribuciones de Linux: ChaletOS, Manjaro, Mint… en realidad son todas muy sencillas de manejar y ningún usuario que utilice Windows va a pasar aprietos con su primera vez.

Se acabó navegar por páginas de descarga

Ya no busco software por mil portales. Tengo mi Centro de Aplicaciones, al más puro estilo Play Store para Android o la Windows Store de Win10. Salvo, por un pequeño (y muy importante) detalle:

Aquí prevalece el Open Source, la libertad. No necesito desembolsar dinero por programas ni tampoco tengo que infringir ninguna ley pirateando nada. Puedo tener los programas que necesite cuando y cuanto tiempo quiera. Y la instalación es tan sencilla como hacer un clic.

Evidentemente, hay software que no está en los repositorios oficiales de Linux y hay que agregarlos manualmente.

Cloud Computing

Y es que hemos evolucionado en nuestra manera de interactuar con nuestro ordenador. Ahora, casi cualquier cosa que necesitemos (laboralmente hablando) lo podemos encontrar y ejecutar a través de un navegador de Internet. Edición de documentos de office (hojas de cálculo, procesador de texto, base de datos…), sistemas de facturación, gestión deportiva, agendas, calendarios, gráficos, presentaciones, multimedia y un sin fín de cosas más.

Dame un navegador libre y no necesitaré más

Avanzamos a la simplicidad. ¿No es hora de ‘simplificar’ nuestros esfuerzos?

 

 

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